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martes, julio 03, 2007

Mi primer salida Epica

ME ENCANTÓ ... great ride and trip!

Fué mi primer viaje tremo y mi recorrido más largo en ruta y pesadito en montaña (más que nada por la subidota jejeje) …agradezco los experimentados y sabios consejos del tremo Galvez: “no quise que me siguieras escoltando en la sierra amigo porque era TU RIDE….tú puedes bajar veloz y disfrutarlo al máximo , cómo arrebatarte ese gusto…pero tu compañerismo y solidaridad …nunca olvidaré…igual para Pájaro y Charly…¡Gracias!..

Me traje una maravillosa experiencia: primero la oportunidad de convivir y conocer más a los tremos...de verdad que son TODOS muy buena onda…me divertí mucho.
En cuanto a la ruta, el inicio estuvo fantástico…con subiditas empinadas y bajadas largas y divertidas...¡muy disfrutables!..estuvimos dentro de una mina, vimos ruinas y paisajes únicos e interesantes…¡toda una experiencia!.. ya de regreso y después de unas horas empujando la bici por “la subidota”… me cansé… me fui quedando atrás y lejos del grupo...estar así en medio de la sierra, con un clima cálido-húmedo, sin agua y medio confundida en una división del camino … fue algo frustrante en su momento, si, …pero muy enriquecedor al final.

Aprendí una gran lección que me dará para próximas ocasiones, la fortaleza física y mental que se requiere para recorrer éste tipo de rutas con más agallas t o d a v í a… ¡Yuuupi…qué mejor!..


Los rasguños y los moretones en mi brazo y piernas los llevo y exhibo con orgullo (“de Alamos… para el mundo” ) mi huella de que estuve ahí…I DID IT! ...

¡¡VIVAN LOS TREMOS!!

y…Charly….¡TE QUEREMOS!...¡GRACIAS!¡GRACIAS! ¡GRACIAS!...

BachocoGirl

viernes, febrero 20, 2004

Un paseo por la sierra en bicicleta

Era el domingo 22 de febrero del 2004. La mañana estaba nublada, cuando llegamos a “Rancho Viejo”. Revisamos los últimos detalles para la salida. Sabíamos lo que nos esperaba, cincuenta y seis kilómetros de recorrido. Nos reagrupamos e iniciamos la travesía. La Sierra de Mazatan lucia imponente, soberbia como si quisiera negarnos el ascenso. El camino serpenteaba por la montaña como ser mitológico queriendo devorar las nubes que coronaban la cumbre, desafiante. Iniciamos el ascenso confiados en nuestras Bicis, pues nuestra condición física no era buena, de ahí lo épico de la aventura, pero el entusiasmo suplía lo que nos faltaba de condición. Al poco tiempo, las risas y bromas se trocaron en notorios resuellos. Piernas y Bici se fundían y refundían en cada pedalazo. Unos y otros, se servían para el mismo propósito: Llegar a la cima.

Después de dos horas de recorrido, ya se dominaba gran parte del Valle de Mazatán. Los campos sembrados, el humo de los ranchos, las crestas, cumbres y collados dejados abajo, era toda una sinfonía para el espíritu. La meta ya estaba a la vista. Venía lo mas pesado, cuestas en algunas partes, casi verticales nos obligaban empujar la Bici, soplando y resoplando con el pulso casi al máximo algunos decíamos: ¡Quien nos trae aquí!... Pero luego recordando nuestro compromiso interior… reiniciábamos la marcha. Algunos ya se habían quedado rezagados. El frío de la alta montaña, mas intenso penetraba nuestras ropas, hasta los huesos. Una vez recuperados, dimos el último salto hasta casi cinco mil pies de altura.

Paisaje de calendario, encinos, represos, aves migratorias y flores silvestres dibujaban el paisaje; en contraste con el frío cortante. Nada calentaba. Nos reabastecimos de líquidos y algunos carbohidratos que llevaba el vehículo de apoyo. Unos sorbos del mejor bacanora, que el frío y el cansancio quito. Acordamos la ruta del descenso por el otro extremo de la Sierra, que nos obligaba a cruzarla a lo largo. Fotos y bromas obligadas e iniciamos el descenso. Otra vez ¡La Serpiente!

Llego en momento. Parecía precipitarse al vacío, se retorcía en el lugar menos esperado, curvas, tierra y piedras sueltas, hacia mas difícil el descenso. Ahora era el miedo de sufrir una caída. El miedo paraliza las buenas decisiones. El instinto, la Bici y la mente concentrada salva. Se olvida todo, pero se tiene todo y nada es como contradicción filosófica. Se disfruta y sufre el instante, en la inclinada ladera, el viento pega en la cara. En este orden de cosas, algunos sufrieron caídas, otros se “acalambraron,” todos nos cansamos, pero felices llegamos a “Pueblo de Álamos” a casa del suegro de Pancho León, rematando el día con una exquisita carne asada sazonada con risas y comentarios de la experiencia que todavía hoy esta presente.



Lic.Humberto Romero Bravo
Mazatán Paseo en bici/el imparcial

jueves, diciembre 11, 2003

Como me meti en esto

COMO ME METÍ EN ESTO.
(Sergio “X Man” Quiroz)

Como me metí en esto, bueno, hace mucho tiempo, cuando leía y releía mis revistas favoritas de aquel entonces (1985-1990), Field and Stream y Out Doors Magazine, en las secciones de anuncios en ocasiones aparecía uno que otro en donde anunciaban “Bicicletas de Montaña, Schwinn”, “A chinga, chinga”, decía yo “que será eso”. Siendo una persona sumamente aficionada a los espacios abiertos y a los deportes de exteriores que no tuvieran nada que ver con pelotas, fue solo cuestión de tiempo para que me enganchara en el deporte en el que me he estacionado durante más tiempo y que considero el más bonito, relajante, emocionante, extremo, vigorizante, recompénsate, divertido, ecológico y saludable, de todos.

Aproximadamente en 1992 compré ... bueno, me prestaron una bicicleta de “montaña” bien fregona, marca Road Master de 10 velocidades como de 40 libras de peso y en esa solía salir los fines de semana al monte vestido con pantalones de fatiga camuflageados, botas de cacería, camisa de franela, una cantimplora en el cinturón y por casco una gorra volteada, la usaba como Jeep, pensaba que estas bicicletas no necesitaban de un camino ... hasta que se empezó a ponchar.

En el 94´ ”asesoré” a Juan Marcos (Galletas) Gallegos quién compró una flamante Raleigh toda rígida de cromoly, por la cual hicimos viaje especial a Tucson Az. Y en esas máquinas de pedales nos íbamos y le dábamos al Gila. Fue en 1995 cuando por fortuna del destino Mr. Newbie meet the Mountainbiker, es decir fue cuando conocí a Rolando “zaskar” Vélez, quien llegó de Ensenada ya sazonado en los aspectos del MTB y con toda su sapiencia me empezó a platicar de todas esas “cosas nuevas” de este emocionante deporte, me aclaró que la bici de montaña no necesariamente era un accesorio de cacería, pesca y campismo como yo creía, sino un deporte completamente independiente y más aun, un estilo de vida. Me platicó de las “maravillas” de los frenos de cantilever, las suspensiones de aire Rock Shox Mag 21 de magnesio, con mecanismo de aire-aceite (de hecho el tenía una de estas montada en su bici ¡ALA!) y la Girving de elastómeros, me platicó de los nuevos diseños de cuadros como la Sling Shot, las primeras Trek de doble suspensión y los cuadros de carbón, entre otras cosas.

Todo eso me atraía enormemente y comenzamos a buscar en Internet algunos modelos a los que pudiera tener acceso, económicamente hablando. Para mi sorpresa me di cuenta que además de Schwinn había un sin número de marcas más. De aquella plétora de modelos y marcas las que más llamaron mi atención fueron los “nuevos” modelos de la Trek, las bicicletas con cuadros en Y. De hecho la que pensaba comprar era una Y3. Pero, como siempre pasa, uno propone y Dios dispone.

Asesorado por mi nuevo mejor amigo, compré aquí en Hermosillo, una bicicleta de aluminio usada (Scandi), con piezas Shimano (STX RC), shorts de lycra, casco, camelback y guantes, todo por $ 4,500.00 M.N.

Fue entonces, cuando entré a otra etapa, la de romper la resistencia a ponerme ropa de lycra para ir al monte. Aunque en la etapa en la que hacía carrera por deporte, usaba ese tipo de ropa (shorts), no me hacía a la idea de ir al monte vestido así, “al monte uno va vestido de hombre” me decía a mi mismo, “voy a regresar con la ropa echa garras” me repetía una y otra vez. Pero al empezar a usar estás prendas me di cuenta de la conveniencia de las mismas, permiten una mayor movilidad, no se empapan con la transpiración, no se atoran en el asiento al momento de salir de este, ni en las ramas de los arbustos y además tienen un conveniente “colchoncito” en salva sea la parte, lo cual proporciona gran confort cuando se permanece mucho tiempo sentado en ese pequeño asiento, de la bici, bien nombrado “sillín” por los gachupines.

Las salidas se empezaron a hacer más frecuentes y más largas (las salidas en un inicio no excedían los 7 u 8 kilómetros). Todos los Sábados, temprano pasaba por Rolando y ahí mismo afuera de su casa acordábamos el rumbo a tomar. Los Horcones (www.loshorcones.org.mx) era uno de nuestros favoritos, por su recorrido de 20 kilómetros y San José de Pimas como punto de abastecimiento en la mitad, pero sobre todo por la excelente compañía de los amigos que conservamos en ese lugar. Fuimos incontables ocasiones.

Cuando no contábamos con mucho tiempo salíamos a la Jolla, cuando todo lo que había era el camino que conduce a las antenas, subíamos por el lado Este del cerro y nos aventábamos tremendo down Hill, por el lado Oeste y eso era todo, lo hacíamos en 35 minutos.

Una de esas mañanas nos reunimos para ir a darle una vuelta al Gila y nos enteramos que el Luis Ruiz estaba “haciendo” una nueva pista, “¿vamos a ver que pex?” nos dijimos y fue así la primera vez pisamos la pista del Crazy...¡que días!

Afortunadamente, el auge por este deporte no ha menguado ni un ápice, mejor aún es cada vez mayor el número de ciclomontañistas que frecuentan esos senderos que vimos crecer, los cuales ya son muchos, simplemente en el Bachoco tenemos :

1. El Gila
2. El Crazy
3. La Tecate
4. La Mc Pepe
5. El Cimarrón
6. Tremo’s Track

Y, bueno pues la intención es seguir en esto hasta que el cuerpo aguante...ojalá que sea dentro de muchos años...

lunes, septiembre 08, 2003

Diferencias

Por los caminos del planeta, circula todo tipo de seres humanos, hay nadadores, gimnastas, pilotos, buzos, arqueros, bolichistas, basquetbolistas, etc. Ustedes pueden decir que en general todos ellos son deportistas, cierto, lo son, pero en ocasiones, los mountain bikers (ciclistas de montaña) nos separamos del resto de los mortales. Si son peloteros, nadadores o bolichistas, no me lo tomen a mal, pero hay eventos que dependiendo del deportista, indican "algo”. Permítanme citar algunos ejemplos:

En el caso de traer un raspón en la rodilla, en un arquero, no puede ser otra cosa más que un símbolo de estupidez, ya que ellos tienen movimientos muy limitados y precisos, lentos y repetitivos con poca acción. Si uno de ellos cae al suelo y se hace un raspón, solo puede ser porque se estaba ahorcando con el mundo de cables y poleas que tienen sus arcos. En cambio, en un mountain biker un raspón es un símbolo de logro, algo de que estar orgulloso. A uno le preguntan “´¡¡hey¡¡...¿donde te hiciste ese buen raspón? Y contestas con orgullo “...me vine rodando de la cima del “Gila”...¡sin frenar!” Solo hay que ver sus caras de asombro, y de la noche a la mañana ... ¡eres héroe!.

Vomitar; Aquí todos estaremos de acuerdo, que el echo de vomitar en el boliche puede ser por dos motivos. O estas borracho (o crudo) o te cayeron mal los tacos de cabeza (o cahuamanta) En un ciclista de montaña, si vomitas, de inmediato tus compañeros asumen que estas haciendo un esfuerzo máximo, estas dando el 100% ¡¡tratando de ser el mejor!!. Todos detienen la marcha y van en tu auxilio. Te ofrecen Gatorade, Enerplex, ricas barras de energía, etc... En el boliche, dejan que te pudras, te dan carrilla el resto de tu vida y el Carlos Barahona te recuerda, siempre que llegas a practicar, el contenido de la “pizza” que dejaste en la línea nueve un sábado por la tarde, y a la vista de todos.

Ahora, las almorranas (hemorroides) son un caso muy especial, en un beisbolista es mal visto que tenga hemorroides, puede indicar descuido, mala digestión, panza de borracho, demasiado tabaco de mascar, estrés, ya su vez el estrés es causado por una Serie del Caribe muy lejana o perdida. Pero, en un mountain biker tener hemorroides solo muestra la pasión por el ciclismo, quiere decir que no te bajas de la bicicleta en todo el día. Un ciclista con almorranas es de temer ya que tiene marcado en el trasero su afán por ser campeón. También depende de la cantidad de pomada “H” que compre a la semana su grado de excelencia. Un ciclista de montaña no le da carrilla otro por tener almorranas, al contrario, lo respeta y le desea pronta recuperación. Sin embargo, un pelotero a otro siempre le hará referencia a sus preferencias sexuales dudosas por tener almorranas, y lo peor de todo, es que le recordara todo esto.. ¡Justo en su turno al bat en un partido estelar!

Hacerse en los calzones; Aun cuando poco probable, no imposible, se vería mal en un buzo. Si esto le sucede, es porque se topo con un tiburón blanco de diez metros, o a un paracaidista batallando para sacar su paracaídas de reserva. Con claridad se nota la falta de experiencia en ambos casos, ya deberían estar acostumbrados a situaciones como estas y enfrentarlas fría y serenamente.

Por otro lado, si a un ciclista de montaña le sucede esto es porque bajo por la ruta de la “Cementera” y vivió para contarlo. Implica a todas luces valor, arrojo, destreza. Ahora, Si el “producto de su esfuerzo” tiene un peso entre 500 y 900 gramos, su promedio de velocidad fue de 80 Km./ Hr. Si su peso es superior a los 900 gramos, con seguridad su promedio de velocidad en descenso fue igual o superior a los 100 Km./Hr. No importa lo maloliente del asunto, aun así es digno de respeto y admiración.

Como ven, somos muy diferentes, lo que significa pena y vergüenza en unos, para los ciclistas de montaña es un trofeo, digno de ser mostrado al mundo.

www.tremosmtb.org

sábado, agosto 09, 2003

El primer día

Ya había oído hablar del ciclismo de montaña, de echo por los últimos cuatro años mi compadre Sergio Quiroz me narraba sus experiencias en este nuevo deporte con la esperanza de que algún día mi cerebro colapsara y comprara una bicicleta para lanzarnos por las veredas del desierto junto con otros desquiciados.

“Con una bicicleta prestada compadre, yo le presto una de las mías, uno jamás olvida a andar en bicicleta, así que cualquier bicicleta es buena para empezar, anímate, ándale, vamos, no sea RAJETA” dijo mi compadre por el teléfono; sonó bien de momento y acepté el reto de salir a recorrer “El Crazy” en los cerros del Bachoco, además, pensé, fui un buen practicante de BMX (bicicross) en mi juventud así que no ha de ser tan diferente ... pero, y lea bien esto, (lección No.1) El tiempo no pasa sin llevarse nada a cambio.

El día anterior, la anticipación y la emoción recorrían mi mente, me imaginaba, a toda velocidad por la vereda, y a mi lado, colmados de felicidad, chureas, codornices y coyotes gozando al igual que yo de una linda mañana por el desierto. La realidad puede esperar para mañana pensé. Al día siguiente, la ruda bicicleta se mostraba altiva, hasta la tome con respeto, con cautela, como el vaquero que monta un toro por primera vez. Mi compadre me aconsejó ponerme bien el casco. Cierto, pero ¿y las rodillas?, ¿Los codos?, Y dijo, lo recuerdo bien, “preocúpate por eso después, hoy tómalo con calma”. El resto del paquete de acompañantes llegaron después, Rolando Vélez, Oscar Palacios, Juan Gallegos, José Ángel Calderón, todos ellos con mucha mas experiencia que yo.

Al montar me di cuenta de que los pedales tenían arneses para atrapar al zapato (tocles) así que metí los tenis en los pedales, recorrí los primeros 30 mts. y presione los frenos para hacer mi primer alto. No se si usted lo recuerda pero para esta maniobra se necesita un pie en el suelo en orden de mantener el equilibrio, pero no pude hacerlo... Caer de esta manera es muy humillante, porque todos se dan cuenta de lo novato que eres, y tu ni siquiera te puedes parar rápido y demostrar un poquito de agilidad porque tienes los pies atorados en los pedales y ¡¡te ves mas patético aun!! Así que con calma me quite la bicicleta de encima, me sacudí el polvo y volví a montar, (también como el vaquero que monta por primera vez) ahora más conciente de los pedales, nos dirigimos al “El Crazy”, es una vereda de cerca de 8.5 km. con obstáculos muy interesantes, se llama así ya que solo estando orate se logra terminar el recorrido. Lo primero que se pone a prueba es la condición física, de esto poco me quedo de mis años de preparatoria y solo en condiciones como esta, o sea pedalear una bicicleta, de subida, por la mañana, es cuando lo notas. A los tres kilómetros mi compadre reconoció que mi condición no era tan mala, después de todo, no había mostrado síntomas de cansancio, esto antes de llegar a “LA CAMA DE PIEDRA”, que es justo en este punto del planeta es donde el tiempo se lleva su parte.

Primero, déjeme explicarle que es la cama de piedra y por que se llama así. La cama de piedra es una cuesta en zig –zag con unos 30 grados de inclinación, con un camino de tierra suelta mezclada con piedras, es un tramo corto como de 100 mts. Es el primer reto que un ciclista de montaña novato enfrenta al recorrer esta ruta, al legar a la cima, es tal la fatiga que uno cae rendido al suelo a tomar un descanso, de ahí su nombre. En pocas palabras, la cama de piedra es el obstáculo ideal para venirse rodando como tortuga si se pierde la concentración. Tambien dicen que es una buena tortura para los compadres mala paga ...

Con la miranda puesta al frente, traté de seguir el ritmo (y el ejemplo) de quienes habían subido esta empinada cuesta con éxito, pero al estar agotado, primero te percatas de que te tiemblan las rodillas, también los codos, esto te hace sentir muy molesto, el sol brilla con intensidad, (échale 37 grados) y hace que se te revuelva el estomago, y la idea de vomitar circunda tu mente con mas frecuencia que al principio, y lo que es peor, es muy probable que vomites y de nuevo te veras muy patético frente a tus nuevos compañeros, así que subir la gigantesca cuesta tenia mas agravantes de las imaginadas y a diez metros de iniciado el ascenso baje de la bicicleta a tomar un descanso, claro que con todos los síntomas, menos el vomito, que lo deje para una mejor ocasión.

Mi compadre Sergio, muy preocupado, se regresó para ver que me había pasado. Con la cara verde, le dije que me sentía como Tarzán (a los 90 años) y que me sentía bien salvo el temblor de las rodillas y codos, la visión doble, el dolor de las articulaciones, él estomago revuelto, el cerebro frito por el casco, la flatulencia aguda e intermitente y el sentirme culpable de la caída del sistema del 88. Después de cinco minutos todo pasó, unos tragos de agua, respiración profunda y algo de glucosa me pusieron de nuevo en camino, pero subí la cama de piedra a pie, empujando la bicicleta, no hay gloria en eso. El resto del camino es casi de bajada, así que no fue tan difícil. Ese día, lo visualice como un día para aprender, y aprendí que (lección No.2) la velocidad con la ignorancia no se mezclan.

Pasado el trauma de la cama de piedra, me informaron que el resto no era tan arduo, y di rienda suelta a lo imaginado el día anterior, pero, solo lo angosto del camino y las apariciones repentinas de piedras en el camino evitan que avances a mayor velocidad, poco sabia de las técnicas de frenado, esas las aprendes a golpes, esto es, que si aplicas repentina presión al freno frontal a buena velocidad, es hora de tragar arena. Así que en la primera oportunidad que se presento, me dirigí a un montón de piedras casi sin control, calculo que como a 30 Km./hr. Y al aplicar los frenos, salí proyectado hacia el frente, no sin antes golpearme con fuerza mis partes nobles y una rodilla (por fortuna nadie me vio, bueno, creo que una vaca.). De nuevo me sacudí el polvo para volver a montar, después de que mi voz volvió a su tono normal y el dolor de la rodilla se havia disipado un poco.

En efecto, el resto fue muy divertido, no todo fue sufrimiento, termine el recorrido y una vez que te has entendido con la bicicleta y el terreno, empiezas a disfrutarlo, y mucho, la naturaleza, los diferentes recorridos, la aventura, nuevos amigos y el encuentro con otro deporte distinto a los que habías practicado. Hoy, después de cuatro años de ese primer día, he mejorado mucho, las caídas son menos frecuentes; ahora puedo subir la Cama de Piedra (montado en la bicicleta) y mi condición física se a mejorado también, créame, el ciclismo de montaña tiene muchas y valiosas recompensas, se sufre al inicio, pero el sabor de la aventura jamás se va.


Hernán Belisario ( DEAD MEAT ) Moreno E.
www.tremosmtb.org

domingo, marzo 30, 2003

La Ruta del Diablo

(EXPEDICIÓN A TIERRA KUN KAAK)

Como siempre nuestras expediciones comienzan con una serie de sesiones de exposición de nuestros más profundos miedos y temores ... aunque nosotros les llamamos juntas de logística.

17 DE MARZO del 2003

“Dicen que está plagada de víboras y no se cuantos bichos más” “¿Cómo le vamos a hacer con el agua?” “Lobos...hay hasta lobos, yo no voy a dormir allá” “deja tu los lobos hay todo tipo de insectos ponzoñosos, arañas viudas negras y otros que ni siquiera están clasificados” “¿y el guía va a ir en bici también y si nos perdemos?” “Pos’ no seas wey nomás le das pa´ la playa” “¡Pos’ todo alrededor es playa idiota!” “¿alguien sabe poner intravenosas?”Todos estos temores de pesadilla fueron interrumpidos por un sonoro golpe en la mesa de la sala de juntas de la oficina del Pájaro (promotor de la idea), “¡A VER BOLA DE BISCOCHOS!” dijo Oscar Palacios Master Mind de la operación “la cosa va a estar así, salimos de Hermosillo a las 18:00 hacia Kino, llegamos a Kino y dejamos los carros en la casa de mi tío empacamos las cosas montamos las luces en las bicis y salimos de noche hasta Punta Chueca (pequeña villa Seri a 30 km al noroeste de Bahía Kino), dormimos en carpas, por la mañana muy temprano levantamos el campamento y atravesamos el Canal del Infiernillo (de ahí el nombre de la expedición) en kayaks, una vez en la Isla montaremos el campamento e iniciaremos la exploración en bicis, por la noche regresaremos al campamento y al día siguiente atravesaremos nuevamente el Canal del Infiernillo y regresaremos a Kino en las bicis para concluir con una CARNE ASADA Y CHEVE”.

Fue cuando Oscar mencionó esta última frase (carne asada y cheve) cuando los miembros del equipo empezaron a mostrar entusiasmo y una ola de murmullos se levantó en la sala.

Acordamos que la fecha de salida sería el 11 de Abril y que sería el Charlie Ruiz y Victoria (no, no es su novia, así se llama su bici), serían los comisionados para llevar a cabo las negociaciones con el Gobernador Seri para tramitar el permiso, y equipo de transporte necesario.

09 DE ABRIL

Rrriiinggg...rriinggg...”bueno...y además guapo...jejeje”...“¡bueno, bueno!, Sergio tenemos problemas...le habló el gobernador Seri al Charlie y le dijo que no nos va a poder asignar al guía porque van a tener otros eventos ¿cómo la ves?” ... “Plan B...mmm vamonos a Kino compramos un montón de cheve y carne y nos ponemos hasta las manitas”...”¡No wey! En serio” insistió Oscar sumamente mortificado...”calma, calma Plan C, no vamos y así evitamos que nos pique una víbora, una araña, ser comidos por un lobo o ya de plano ahogarnos”...”¡¡%$#/$/ Sergio te estoy hablando en serio cawn´!!”...”Ok...ok ...¿qué se te ocurre?”... “a ver que te parece esto...nos vamos a Kino, el Viernes por la noche hacemos un Nite Ride (paseo nocturno), dormimos en Kino y muy temprano enfilamos a Punta Chueca, vemos si alguien nos puede pasar, pasamos el día allá y regresamos por la tarde a Punta Chueca y pedaleando hasta Kino ¿cómo la ves?”...”¡Perfecto! se decreta como Plan D , pero insisto que el Plan B o el C eran mejores...”

11 DE ABRIL (EL MERO DIA)

¡¿Quien falta?! ...”a ver...””¡Mundo limón, Lobito Trujillo, Pájaro López Portillo, Malak Alrahim Moreno, Trek Palacios, Charlie Ruiz y Victoria, Guru Gary Calderón, Zaskar Vélez y X-Man Quiroz”...”Ok...parece que la manada está completa ¿qué nos falta?”... se oyeron varias voces...“¡carácter...talento...dinero...simpatía...suerte!”...”eso ya lo sabemos, pero me refiero a que nos falta para salir de aquí”...”ahhh...no pos´nomás gasolina”, pero todos volteamos a ver al Zaskar “Zaskar ¿no se te olvida nada?”...”no, no, ya vamonos”...”¿seguro, seguritito...?”...”mmmm....mmmm...¡¡¡¡MI CASCO!!!...llévenme por mi casco”...

Después de algunas otras paradas de rutina previas a la salida definitiva de la ciudad, nos encontrábamos camino a nuestra aventura, 4 carros y 9 aventureros con sus respectivas monturas.

Eran aproximadamente las 19:00 o 19:30 horas cuando llegamos al poblado Miguel Alemán, punto que casi divide el trayecto de Hermosillo a Kino a la mitad....en virtud de que haríamos una incursión nocturna por los alrededores montañosos de Kino, nos detuvimos a comprar una gran cantidad de ese líquido tan necesario y tan requerido por los deportistas de alto rendimiento, si ese que aporta calorías, electrolitos y relaja los músculos, CERVEZA.

Ya habíamos llegado tres vehículos, solo faltaba el de Oscar, “que raro, si no maneja tan despacio”...empezamos a insistir por el radio “Oscar...Oscar...adelante” , sin éxito, no obteníamos respuesta “Oscar...Oscar...adelante”, nada ...

Al llegar al poblado, Oscar bajo de su carro cabizbajo, cuando zaskar se me acerco y me dijo en voz baja “no es por preocuparte, pero que no traía el rack con las bicis en el techo?” ...cuando no las vi, ¡supe que mi peor pesadilla se había hecho realidad! “¡¿Qqqque, pasó Oscar?!” le pregunté “no se” me contestó.

El rack se desprendió del techo como a 120 km/h y ambas bicis la de Oscar que tenía una semana de comprada y la mía volaron por los aires estrellándose contra el pavimento. Mi asiento, un Selle Italia Oktavia, lucía completamente destruido, las condiciones de luz eran demasiado pobres para continuar una minuciosa inspección visual. Cual infortunado doliente de un moribundo, me resistía a retirarme de mi bicicleta, mis compañeros me consolaban y trataban de alejarme de ahí diciendo “no te preocupes, no es nada, todo va a estar bien”...”seguramente no pasó nada...es nomas el asiento”...”llegando a allá la revisamos en la luz”, mientras yo continuaba una necia inspección táctil del cuadro y componentes de mi montura. No podía creer lo que había pasado.

Varias manos me jalaron gentilmente y me condujeron hasta mi vehículo, después de uno que otro abrazo de condolencia, me subí al carro y continuamos la marcha.

Una vez en camino comencé a reconstruirme poco a poco, pensando que el accidente pudo haber sido peor, ¿qué tal su hubieran caído sobre otro vehículo y ocasionan un accidente con víctimas? ¿qué tal si un camión hubiera pasado por encima de ellas? ¿qué tal si no se hubieran dado cuenta de que se cayeron y se quedan tiradas?...

Después de haber repasado el ABC de la Terapia Racional Emotiva conmigo mismo, al llegar a nuestro primer destino me sentía mucho mejor, con más ánimo, reconstruido. Ya en la luz y ayudado por mis compañeros hicimos una inspección profunda al cuadro y componentes de la bici y de no ser por el asiento y un raspón en la parte trasera del stem (pieza que sostiene los cuernos), lo demás estaba intacto. La de Oscar corrió con un poco mejor de suerte que la mía, pues aunque también se maltrató el asiento solo fue el forro el que se rompió y algunos ligeros rasponcillos.

En estos momentos son en los que uno se da cuenta de muchas cosas sobre todo de lo importante que son los amigos y no solo por el hecho de lo que hagan por ti, sino porque realmente se preocupan por lo que te pasa. EL Charlie, le quitó el asiento a su bici y me lo cedió para la excursión de esa noche a costa de privarse el de ese placer y Sergio “El Rookie” Moreno hizo un viaje especial desde Hermosillo para entregarme un asiento y un poste con el propósito de que no me perdiera de la excursión. A todos, pero en particular a ellos dos ¡muchas gracias!

Una vez pasado el trago amargo, comenzamos a prepararnos para salir, instalamos las luces y nos colocamos toda la impedimenta encima, y salimos como a las 21:00 horas.

Aun sin las poderosas luces de nuestras bicis se podía ver el camino en un tono plateado gracias a la luz que reflejaba nuestro satélite natural, el cual lucía casi en pleno, el clima era más que perfecto, fresco sin ser frío, húmedo sin ser sofocante, la brisa dejaba un intenso y agradable aroma a mar.
Fueron aproximadamente 16 divertidos km de camino vecinal con subidas, bajadas, arena y permanente, durante los cuales abundaron las bromas, gritos de júbilo y una que otra mentada de madre. Sin contar que el Lobito Trujillo se fue de hocico casi al principio, estos 16 kilómetros se sucedieron sin mayor incidente.

De regreso cenamos “ligero”, pizzas, carne asada, atún, sardinas, granola, spam, maruchan, nutella, cebollas, tomates, papas fritas, chiles, todo por separado y en ese orden ¡A la madre, como da hambre el ejercicio!

Ya un poco más tranquila la jauría, decidimos que era un buen momento para ir a descansar, uno a uno fuimos encontrando un lugar para pasar la noche en espera de que esta pasara rápido y diera paso a las sorpresas que la Isla más grande de México tenía para nosotros.

12 DE ABRIL (DIA 2)

¡¡YA ES MUY TARDE, LEVÁNTENSE HUEVONES YA SON LAS 6:00!! La refinada voz del Pájaro nos sacó a más de tres de la fase de sueño profundo. Después de un rápido desayuno, empacamos lo que pudimos en nuestras mochilas, barras de granola, agua, chocolates, latas de atún, galletas y un sin número de etcéteras.

Comenzamos a pedalear como alrededor de las 7:30 de la mañana, las condiciones climáticas de ese día no podrían ser mejores, 21 o 22 °C, con un ligero viento del mar hacia tierra firme, sol brillante y con un día completito para gastarlo pedaleando.

Iniciamos la expedición 8 ciclistas y zaskar de staff, el se encargó de conducir el “Chero” (el Chero es la Cherokee del Charlie, quien por lo que se habrán dado cuenta tiene la manía de ponerle nombre a los objetos inanimados). Del Chero dependía nuestra sobre vivencia, pues estaba cargado con agua y comida y lo que es más importante de espacio para ciclistas y bicicletas en el EXTREMO CASO de que alguien lo quisiera utilizar debido al agotamiento, cansancio, calambres, fallas mecánicas o simplemente por hueva.

Eran aproximadamente 30 kms. los que nos separaban de Punta Chueca, hicimos un cálculo tomando en cuenta las condiciones actuales del terreno y la velocidad promedio y coincidimos que en aproximadamente 2:00 horas estaríamos llegando al poblado Seri. Aproximadamente a las 10:00 de la mañana.

Como suele suceder, la naturaleza nos empezó a jugar una serie de pequeñas bromitas, para empezar nos puso enfrente una subidita como de 16 km de largo, atascada de arena y permanente, los que sobrevivimos a esa subida pudimos disfrutar de una preciosa vista, desde lo alto, de la Isla y la zona del estero de Santa Rosa y sobre todo de una bajada, desafortunadamente menos larga que la subida, pero aun así lo suficiente benévola como para permitirnos reponernos del esfuerzo.

El calor comenzó a hacerse más intenso, creo que estaríamos alrededor de los 30 o 32°C, las pequeñas “ondas” de tierra que se hacen en el camino como resultado de la erosión del viento y el tránsito de los carros nos hacían cada vez más difícil el continuar fluidamente, de cuando en cuando nuestra respiración se veía interrumpida por la estela de polvo y tierra que dejaban los carros de algunos Seris que se dirigían o se retiraban de Punta Chueca.

Después de dos horas y media, una ponchadura, dos roturas de cadena y un desviador en mal estado... “¡¡AHÍ ESTA!! ... Ya llegamos” aproximadamente tres kilómetros adelante se veía un pequeño poblado a la orilla del mar, Punta Chueca...

Entramos al pueblo e inmediatamente encontramos un pequeño abarrotes al cual entramos en tropel en busca de algo fresco, líquido y azucarado.
Al salir de la tienda nos esperaba un comité de bienvenida conformado por aproximadamente 5 ó 6 indias Seris ataviadas a su usanza cargadas de collares, figuras de palofierro y otras artesanías, amén de un sin fin de mocosos que se arremolinaban alrededor de nuestras bicicletas.

El Pájaro dijo “A ver doñas denle un collar a cada uno de estos cawnes, así como le hacen a uno cuando llega a Hawai” ni tardas ni perezosas las doñitas procedieron a encasquetarnos a cada uno un collar de conchas y huesos de tiburón, mismos que tuvimos que pagar constantes y sonantes, cuando recibían el fruto de su venta nos decían “Aha tipde, aha tipde señor” (muchas gracias, muchas gracias señor en Seri).

“Oiga doñita ¿quién nos podrá pasar a la Isla?” ...”venimos desde Hermosillo”...en un español con un acento extraño contestó...”Ernesto Molina, los puede llevar, el tiene lancha, el lleva gente pa´ la Isla” “¿Dónde lo podemos encontrar?...”Es ese que va pasando por enfrente...ese de la camisa verde”, hablando del rey de Roma y el que se asoma, por increíble que parezca en ese momento Ernesto Molina pasaba por enfrente del abarrotes. “¡Ernesto, Ernesto!” gritamos al oírnos el se detuvo y nos vio impasible, se acercó a nosotros y le expusimos la situación y nuestro deseo.

“Si, yo tengo lancha y soy guía autorizado yo los puedo llevar” dijo, también con ese acento que denotaba que solo utilizaba el español para comunicarse con los forasteros. Después de una ligera negociación, se acordaron los términos bajo los cuales nos llevaría a la isla, en primer lugar descartó la posibilidad de que cruzáramos en kayak, no por lo peligroso, pues el canal del infiernillo ese día no hacia honor a su nombre, sus aguas lucían como espejo, casi inmóviles, sus motivos eran otros “Yo los puedo llevar a un lugar donde pueden andar por un camino y llegar a un cañón donde nace agua, un aguaje, pero no podrán llegar en esas lanchitas que traen, mejor los llevo en la panga” , después de la pela que nos pegamos en la travesía de Kino a Punta Chueca, todos estuvimos de acuerdo y procedimos a hacer los arreglos para abordar.

Subimos primero las bicicletas, después la impedimenta y por último con miles de trabajos para poder acomodarnos entre aquel caos de equipo, nosotros, ya que estábamos todos arriba, acomodados, Ernesto, siempre impasible dice “Hay que empujar la panga”...y ahí vamos todos para abajo.

Dejamos Punta Chueca entre gritos de júbilo y señas de triunfo, la Isla frente a nosotros nos esperaba con los brazos abiertos, después de aproximadamente 35 minutos de transporte marítimo atracamos en una playa en la cara Este de la Isla. Procedimos a bajar toda la impedimenta y las bicis, eran aproximadamente las 11:00 de la mañana.

Acompañados de Ernesto caminamos por la playa hacia el Oeste, hacia el interior de la isla, hasta que dejó de haber arena y el terreno se mostró más compacto, ahí apareció un camino, el cual perpendicularmente se encontraba con otro, “sigan este camino, como a 6 kilómetros se van a encontrar con una curva y un letrero ahí es Puerto Español, es una playa que usaban los piratas españoles para hacer un recuento de sus botines, van a dar vuelta hacia el Oeste y seguirán como 5 kilómetros más ahí encontrarán un cañón sigan el cañón y encontrarán el aguaje” dijo Ernesto “procuren no salirse del camino, no recojan nada, ni piedras, ni matas, ni quemen leña”...continuó...”¡a chinga, chinga!, ¿que hay muchos bichos peligrosos?...”no, impacto ambiental, tenemos que cuidar la Isla”...”no tiene pierde si siguen el camino, yo voy a regresar a las 4:00 por ustedes”.

Aunque podíamos ver el continente al Este, sentíamos como si estuviéramos en otro mundo y la verdad es que es un poco otro mundo, pues los miles de años que ha pasado alejada de tierra firme ha provocado que las especies que la habitan, sobre todo las vegetales, desarrollen algunas características especiales y diferentes de sus parientes del continente, en el caso de la vegetación, las especies que crecen en la isla son de talla más grande que las de tierra firme.

Después de aproximadamente 15 o 20 minutos, encontramos un letrero en tres idiomas, español, inglés y seri, indicando que habíamos llegado a Puerto Español y que deberíamos de respetar tanto a las especies animadas como a las inanimadas de la isla, el letrero indicaba que no deberíamos de mover nada, incluyendo piedras, restos de animales o plantas. Aunque se antoja desierta, los rastros en la arena del camino delatan a un sin fin de habitantes, raptores, como es el caso del clásico patrón de la víbora de cascabel de cuernitos (side winder), los cuales parecen “eses” dibujadas en el camino, un montón de patas y colas de toda suerte de lagartijas, patas de roedores e incluso de animales de pezuña, como lo son el venado cola blanca y el venado bura.

Después de una prolongada sesión de fotografías, donde todos posamos, con casco, sin casco, con bici, sin bici, de ladito, de frente, hincados, parados, etc. Proseguimos nuestro camino hacia el cañón. El sol empezaba a ensañarse un poco, aunque la temperatura ambiental no era muy alta el ejercicio y la prolongada exposición al astro rey comenzaba a hacer mella en nuestros cuerpos y ánimos, el camino de graba nos llevaba de subida, una subida muy ligera pero constante y larga. Aproximadamente como a las 13:00 hrs. Llegamos al segundo letrero, también en los tres idiomas mencionados anteriormente, el cual indicaba a los exploradores que ahí empezaba un recorrido que los llevaría hasta el ojo de agua.

Por increíble que parezca, ahí en donde estábamos escuchábamos la voz de Ernesto por el radio fuerte y claro, siendo que el se regresó a Punta Checa a esperar que se cumpliera la hora de la cita, “¿Dónde están?” preguntó…“Ernesto, estamos en el segundo letrero…¿Qué hacemos?” preguntamos…”¿Ya están en el cañón? Pueden ver las higueras que están a la orilla del cañón?” volteamos a nuestra izquierda y en efecto se veían dos enormes árboles como de 15 metros justo al borde de un profundo barranco…”Así es Ernesto, vemos las higueras” … “Muy bien, van a seguir un poco para enfrente y verán un camino que sale a la derecha, síganlo hasta donde puedan en las bicicletas y después van a tener que dejarlas pues tendrán que subir por un cañón cerrado, ahí donde vean unos carrizos, ahí está el agua”…dijo…”Ok enterados, seguiremos tus indicaciones”…

Después de dar mil vueltas, explorar algunas cuevas, llegamos (solo algunos) al ojo de agua, es increíble cuanta vida puede soportar un mísera cantidad de agua dulce, lo que brotaba de las piedras era solo un hilo de humedad que hacía un pequeño charco en el cual se arremolinaban una gran cantidad de insectos compitiendo por el vital líquido, sin embargo, toda la vegetación de alrededor era de un color verde intenso y el follaje era más tupido, realmente ahí se podía percibir el misterio y la maravilla de la vida y la supervivencia.

Aprovechamos el momento para degustar algunas de las exquisitas viandas que portábamos en nuestras mochilas y así reincorporar los nutrientes y sobre todo los hidratos de carbono consumidos por nuestros cuerpos tan necesarios en este tipo de jornadas.

En los radios se escuchó “Tremos…Tremos…adelante…ya son la 3:00 hay que empezar el regreso, pues Ernesto nos va a recoger a las 4:00”, nos reagrupamos a la entrada del cañón e iniciamos el regreso, yo me resistía a irme tan rápido de ese precioso lugar así que fui de los últimos en salir del cañón al llegar a las higueras desmonté y me dispuse a reparar mi llanta delantera la cual perdió la batalla contra el sin fin de espinas y material cortante del camino, Momentos después me alcanzaron el Trek Palacios y Malak Moreno, “¿Qué te pasó loco?” …”pos’ me ponche” conteste…”¿traes todo?”…”préstame una cámara para arreglarla más rápido y ya con eso la hago, váyanse yendo ahorita los alcanzo”…”¿Estas seguro, no te irá a violar un coyote?”, preguntaron preocupados “solo que sea el coyote cojo de las nalgas pintas… nombre, no me pasa nada”…contesté “Ok, nos vamos a ir despacio para que nos alcances”…”Sale pues”.

En cuestión de segundos se perdió todo el rastro de ellos y comencé a oír toda suerte de ruidos, cantos de aves que nunca había escuchado, el sonido que hacía el viento al chocar contra las ramas de cada árbol era distinto, era como si los árboles se comunicaran a través de este, pequeños animales que rondaban a mi alrededor preguntándose, tal vez, que tipo de animal sería yo, dejé de trabajar en mi llanta y me quedé absorto viendo a mi alrededor en un profundo estado de contemplación, lo único que me hacía pensar en regresar a la ciudad, era mi familia.

El llamado del radio me sacó abruptamente del estado en el que me encontraba, “Quiroz, Quiroz...adelante ¿estas bien?”... “Afirmativo, afirmativo, ya casi termino”, conteste y rápidamente procedí a arreglar mi llanta.

Monté la llanta y partí a toda velocidad con el fin de alcanzar al grupo, afortunadamente el regreso fue mucho más rápido antes de llegar a Puerto español rebasé a Malak y al Trek. Llevaba si acaso un kilómetro cuando escuche por el radio “Tremos, adelante, Malak reportando un desviador averiado, me es imposible continuar, cambio”. Al recibir la señal yo era el más cercano a Malak, así que sin más di media vuelta y fui al encuentro de mi desafortunado compadre.

El desviador era una verdadera desgracia, aun antes de que mi compadre tratara de “arreglarlo” con una piedra, “vamos a tener que extirparle el desviador, o sea hacer una desviadorctomía ¿cómo la ve compadre?”...”¿le va a doler mucho?”...”Mmno compadre ni se va a dar cuenta”...”¡sale pues!”

Cortamos la cadena y evitando el desviador conectamos directamente la estrella número 2 del crank con la número tres del casete, de esa forma quedo eliminada de forma definitiva la posibilidad de hacer cambios en la transmisión, pero podría continuar y terminar por lo menos los 5 o 6 kilómetros que nos separaban del punto de reunión.

Después de un rato llegamos a la panga un poco antes de la hora acordada. Si bien es cierto que era temprano (antes de las 4:00 pm), aún nos faltaban 30 kilómetros de arduo camino de regreso a Bahía de Kino (hasta ese momento nuestras computadoras marcaban 50 km de recorrido) y la verdad así como que mucho espíritu no había.

Afortunadamente Ernesto accedió a llevarnos a Kino si nosotros comprábamos la gasolina, “!!No se diga más vámonos en la panga!!”. Primero llegamos a Punta Chueca a dejar al la parte del equipo que retornaría por tierra en el Chero, cargar gasolina y sobre todo y lo más importante ¡¡A COMPRAR UNOS SODONES BIEN HELADOS!!

Ya una vez con combustible y todo listo, no podíamos zarpar, pues El Mundo Limón no aparecía por ningún lado, después de un rato apareció con un galón de plástico, unos platitos desechables, una botella de salsa y un puño de limones, ¡¡traía como dos kilos de cayo de hacha!!. Aunque el trayecto de Punta Chueca a Kino al principio estuvo un poco sacudido, pues tuvimos el oleaje de frente, solo el Pájaro se veía mortificado, pues los demás veníamos demasiado ocupados engullendo los cayos que el Mundo amablemente nos compró.

Kino es una bahía mas o menos activa en términos de deportes acuáticos y es común ver que la gente que llega a la playa en sea doos, jet skis, veleros, catamaranes, kayaks o hasta en surf boards, pero ... ¡en bicicletas!, estoy seguro que fuimos un espectáculo insólito para los bañistas que nos vieron llegar del mar en una panga llena de bicis.

Estábamos de regreso como a las 5:00 o 5:30 de la tarde, el Charlie y yo nos dedicamos a hacer un bay watch en kayaks con el fin de agotarnos al máximo y dormir profundamente...jaja, no sabíamos lo que nos esperaba.

Ya todos bañados y cambiados decidimos irnos a cenar a un restaurantes, donde cenamos como reyes mariscos de todos tipos, camarones, almejas, filetes de pescado, langosta no porque no había, vino, cerveza y lo más importante, como nos gusta. No, no me refiero a rico, fresco, rápido, variado...sino ¡GRATIS!, no nos cobraron y no hicimos trampa de ningún tipo ni fraude, no, ni dios lo quiera. Confirmamos que cuando uno dice la verdad las cosas salen mejor, lo único que dijimos fue “queremos cenar pero no traemos dinero” y ¿qué creen que nos dijeron? “A por eso no se preocupen, pidan lo que quieran y después pasamos a cobrarles a Hermosillo”, cosa que hasta ahora no ha sucedido. Y así empezó aquel bacanal.

La mitad de los asistentes los nos retiramos temprano, pues el Domingo queríamos ir a arponear, a pescar, o solo descansar en la playa. Sin embargo, eran como las 10:00 de la noche cuando el último de los éxitos de Lorenzo de Monteclaro como a 250 decibeles (o sea a todo volumen) sacudió la casa, iba llegando la segunda parte del equipo con ganas de seguirla. El Pájaro era quien lideraba la revuelta e intentó por múltiples medios levantarnos a los que ya estábamos en posición horizontal, sin éxito, afuera se oían voces del Zaskar, el Lobito, el Trek y los gritos del Pájaro que decía “¡soy un atleta de alto rendimiento, puedo dormir 3 horas en cinco días!”

Durante aproximadamente 4 horas escuchamos los más grandes éxitos de los iconos de la canción folklórica contemporánea, como son Los Norteños del Sur, Chonita la del Barrio, el hijo de Lorenzo de Monteclaro, entre otros. Afortunadamente, el alcohol y el cansancio surtieron efecto y uno a uno fueron cayendo en sus lechos dispuestos a pernoctar...reinó la calma y el silencio ¡bendito descanso!

El Sol se asomó por el oriente temprano y cual si fuéramos pollos, la luz nos hizo abrir los ojos, a pesar de la desvelada el sueño fue reparador y nos dispusimos a cerrar con broche de oro ese fin de semana. Charlie, Malack, Lobito y yo, nos fuimos a pescar y arponear, de los demás ya no supimos. Después disfrutar del mar unas 4 horas, decidimos emprender el regreso a casa.

Después de limpiar y subir todas las cosas al Chero, partimos hacia la casa para empacar lo que faltaba. Al llegar al tope de la última subida el Charlie paró el carro y sacó la cámara fotográfica “voy a tomar una buena foto de este lugar”, dijo, trepó un poco más por el cerro y disparó el obturador varias veces “¡Listo! Ahora si ya vamonos” ... ¿a dónde? Cuando giró la llave para encender el motor lo único que se oyó fue el ruido de las llaves al chocar unas con otras, “¡A chinga, chinga...! ¿pos’ que paso?”...después de varios intentos fallidos, comprendimos que al Chero nomás no le iba a dar la gana prender.

“¿Y ahora que hacemos?”...”Vamos a arreglarlo”...después de tratar de “arreglarlo” con la clásica piedrita, moviéndole los cables y observando cuidadosamente la maraña de mangueras y fierros, decidimos, mejor, buscar otra alternativa. “Lo bueno es que pa’ donde vamos es pura bajada, lo empujaremos y vemos hasta donde llegamos”...”Pues sale lo empujamos”, en efecto empujamos hasta que la gravedad nos empezó a ayudar, momentos después el Charlie frenaba tanto con el pié como con el de mano con el fin de que el noble Chero no se desbocara alborotado por la pronunciada pendiente.

Una vez que la bajada se tornó más mansa el Charlie soltó ambos frenos, la noble máquina (aunque apagada) aceleró impetuosamente, 20, 30, 40, 50, 60, 65 kilómetros por hora. Frente a nosotros, aunque iba en nuestra misma dirección, se acercaba un pequeño pick up Nissan, “¡PARALO y pídele corriente! Me dijo el Charlie, mientras lo rebasábamos a una velocidad 50% superior a la que este llevaba, grite “¡NECESITAMOS CORRIENTE!” haciendo una variedad de señas con las manos, los tripulantes del pequeño pick up solo se nos quedaron mirando con caras de extrañeza mientras los dejábamos atrás. Antes de que nos alcanzara el pick up blanco, ya habíamos parado a un carro que venía en la dirección contraria mismo que amablemente nos compartió de la carga de su acumulador.

Superada esta dificultad, llegamos a la casa y comenzamos a empacar todas las cosas. Ya completos, arriba del carro y dispuestos a partir, nos dice el Charlie “No les he dicho todo...solo nos queda la reserva”, los cuatro al unísono lanzamos un profundo suspiro mientras pensábamos como le haríamos. Afortunadamente encontramos a una amiga de Hermosillo, que nos hizo el gran favor de prestarnos $100.00, con los que aseguramos el boleto de regreso.

En el camino de regreso, nadie hablaba, algunos dormían, otros simplemente veían el camino, en todos nosotros se apreciaba el cansancio, el agotamiento, pero de ese agotamiento bueno, sabroso, del que se disfruta, del que satisface , ese que te queda cuando haces algo que hace mucho querías hacer y cuando lo hiciste quedaste satisfecho, muy satisfecho.


X-Man
www.tremosmtb.org

miércoles, enero 22, 2003

Tremo Challenge 2003

Hermosillo; 22 de Enero del 2003.

Hola Estimados Amigos:

Se me cargó un poco la chamba y por lo mismo no me había dado tiempo de escribir esta reseña de mi más reciente aventura en la bici de montaña con mis amigos del equipo “Tremos”. No me pregunten el origen del nombre Tremos, porque no lo conozco. Este evento se llamó “Tremo Challenge” por aquella moda de los programas de deporte extremos del Discovery Channel, con sus super pruebas de resistencia en las condiciones más severas.

Total que el paseo-reto consistió en tramos de carretera y tramos de terracería, la mayor parte de la terracería mas o menos en buenas condiciones, pero con la parte mas pesada en un ascenso de 800 metros de desnivel con recorrido de 10 km que casi no quiero ¡ni acordarme!, así ocurrieron los hechos:

Sábado 18:

7:00 Cita en el punto de partida para cargar el equipaje en los vehículos de apoyo. En general la mayoría llegaron puntuales, pero no faltó el que se tuvo que regresar a su casa por que había olvidado algo. No fue mi caso. Mucho alboroto, saludos, nervios y sobre todo mucho entusiasmo. Originalmente quien tuvo la idea de este evento quería hacerlo en noviembre del año pasado.

8:00 Por fin iniciamos nuestro recorrido, todavía dentro de la ciudad, por el Blvd. Vildósola que es la salida sur de Hermosillo. Partimos 16 ciclistas y tres pick ups con el equipaje, botiquín, provisiones y equipo de campamento.

8:04 Enfilamos rumbo al sur oriente por la carretera que conduce a Sahuaripa (y la presa del Novillo) y que pasa por el Parque Industrial, el grupo se mantiene unido hasta ahora.

9:00 Ya un poco disperso el grupo, me detengo junto con otro compañero (Mundo Limón) por un refrigerio. A estas alturas él y yo estábamos solos entre los tres más fuertes que se “fugaron” y el resto del grupo que no nos alcanzo mientras nos detuvimos. Comimos plátanos frescos, fruta seca y sandwiches de crema de cacahuate con nutela, algo ligero para poder seguir, hasta aquí el terreno fue mas bien plano.

9:20 Empezamos a subir y Mundo se me andaba queriendo quedar, pero no lo dejé, es muy pesado quedarse solo en la carretera y traté de animarlo para que siguiéramos juntos.

9:40 Mundo se ha rezagado un poco pero nos mantenemos en contacto visual y por el radio. Las subidas están bueneras, las bajadas divertidas y el sol radiante, Mundo se ha rezagado un poco más.

10:10 Arribo solo al primer punto de control, el pick up de avanzada está señalando el lugar donde abandonamos la carretera para empezar la terracería y va anotando la hora de llegada de los ciclistas a este lugar, los punteros me llevan 15 minutos de ventaja. Hasta este punto he recorrido 56 km en 2 horas 11 minutos de pedaleo efectivo. Otro refrigerio, relleno mi ánfora con gatorade; me alcanzan unos cuantos, reagrupamos y arrancamos de nuevo ahora por la terracería tres ciclistas más y yo.

12:00 Llego al pueblo de Rancho Viejo solo, mis compañeros se rezagaron un poco. Hasta este punto llevo 75 km recorridos en 3:00 horas de pedaleo efectivo. Aquí pronto se dieron cuenta de que andaba buscando el camino para seguir a los punteros, una señora me indicó por donde salir del pueblo y me dijo que me llevaban +/- ½ hora de ventaja. Le pedí agua para rellenar mi mochila, y en eso empezaron a llegar más compañeros; comí algo nuevamente y una vez reagrupados nos dispusimos a continuar. Desde que salimos de Hermosillo hasta este punto hemos subido un desnivel de 600 metros aproximadamente.

1:00 Llego al pie de la “famosa” sierra del Bachan, nuestro objetivo, a partir de aquí comienza la parte más difícil del recorrido en 10 km subiremos 800 metros mas, para alcanzar 1400 msnm. ¡Ahí vamos! El más joven del grupo, Víctor, estudiante universitario de 19 años de edad, inicia el ascenso cerca de mí, estamos separados del resto, aunque sabemos por el radio que vienen atrás de nosotros.

1:30 Víctor, que hasta hace un rato todavía estaba cerca de mí, se ve agotado, un calambre lo obliga a detenerse, me dice que no puede seguir. Yo prefiero continuar.

2:00 La subida se hace cada vez más difícil, pero estoy determinado a llegar.

2:30 De plano la cuesta me ha obligado a empujar la bicicleta la por largos tramos, tengo que ir haciendo pequeñas pausas para recuperar el aliento, alimentarme y beber agua y gatorade. Donde puedo me subo a la bici y pedaleo, esto me permite avanzar más rápido aunque me sube mucho el ritmo de pulsaciones del corazón. El primero de los pick ups del grupo me rebasa llevando a los primeros tres que abandonaron, llevan prisa porque a los punteros, que ya llegaron al campamento, se les terminó el agua y están ¡que se secan!

3:00 Por fin se termina la parte más pronunciada del ascenso; sin embargo aquí en la meseta el camino tiene algunos “columpios” con bajaditas y subidas cortas pero pronunciadas que me dificultan avanzar. Hasta ahora sigo solo desde que se quedó Víctor. En dos ocasiones he tenido como avisos de calambres, pero afortunadamente todavía me quedan, gatorade, agua y comida y consumiéndolos pasan los calambres.

3:20 ¡ POR FIN ! Veo a los punteros descansando, he llegado al campamento. 97 km de recorrido, 5 horas 35 minutos para llegar y un ascenso total de 1200 metros desde Hermosillo hasta aquí. ¡ LO LOGRÉ ¡ Lo tres punteros me aventajaron con 1 hora 20. Lo primero que hay que hacer es encontrar algo para comer; y asaltamos el primer carro que llegó, localizamos una bolsa con unas naranjas, galletas saladas, atún y barras de granola, apenas nos alcanza pero con eso aplacamos el hambre mientras llega el carro que trae las provisiones.

4:00 Llega el siguiente ciclista y poco a poco detrás de él comienzan a llegar los demás, y con ellos los otros carros y mi equipaje con mis provisiones. Empezamos por juntar leña para tener lista la fogata y poder instalar el campamento con las tiendas de campaña. Además hay mucho que beber y botanear antes que la cena esté lista.

La tarde transcurre tratando de descansar, buscando los mejores lugares para acomodar las tiendas de campaña, comiendo botanitas (sardinas, pan integral, sopas Maruchan, gatorade y agua) y disfrutando del campo. La fecha ha sido muy favorable, hay luna llena, no hace calor, nos advierten que por la noche hará frío, pero estamos preparados. La cena consiste de lasaña, ensalada y lo que cada quien haya traído para beber; predomina el agua, refrescos y por ahí aparecen unas cuantas cervezas que no van a alcanzar para que nadie se emborrache, pero caen muy bien. La noche está preciosa, despejada, clara, sin viento y fresca; la fogata ayuda mucho para mantenernos tibios. Al fin el cansancio nos va mandando a dormir por grupitos y vale más terminar de reponerse porque mañana nos espera otro largo trayecto por recorrer.

Domingo 19

5:30 Un aviso del cuerpo me levanta del sleeping bag, hace frío pero dentro de la tienda no puede hacer lo que tengo que hacer y no me queda de otra que salir; por supuesto que no ha salido el sol, pero no está tan peor el frío.

6:00 Todavía no aclara. Acerco un poco de leña a las brazas que sobreviven de la fogata y se reaviva el fuego. Recuerdo mucho a mi abuelito con aquel llamado de: “el sol en el oriente brilla en todo su esplendor!!”, lamentablemente todavía no se asoma el güero, pero de todas maneras comienzo a llamar a voz en cuello a todos, ya que se escuchan rumores desde algunas de las tiendas de campaña, señal de que están despiertos pero no han salido de los sleeping bags.

6:15 Por fin empiezan a levantarse y alguien saca por ahí café instantáneo, calentamos agua y preparamos un poco de café. Por ahí aparece un poco de lasaña que sobró de la cena (un refractario completo) y lo ponemos a calentar.

6:30 El organizador del evento por fin se levanta, nos indica donde tiene jugos, fruta, yogurt y barras de granola para nuestro desayuno. Hay muchos preparativos que hacer, liberarse del exceso de equipaje, cambiarse de ropa, desayunar bien, llenar las mochilas con agua, las ánforas con gatorade, aceite y aire en las bicis; y además empacar los sleeping bags y las tiendas de campaña, levantar todo para no dejar huella de nuestro paso.

8:30 Por fin la salida se ve cercana ya casi está todo listo, llegó la hora de la foto del recuerdo, etc.

9:00 Arrancamos; de nuevo 16 ciclistas comenzamos en una zona +/- lana pero muy alta, encinos, mucha sombra y una que otra presita hasta con patos, pronto alcanzamos el punto donde inicia la bajada.

9:15 El descenso es frenético y acelerado, el camino es amplio pero sinuoso y en algunos tramos muy empinado; afortunadamente nos hemos dispersado un poco porque así evitamos algún choque y caídas. Voy en tercer lugar de la fila (en es carrera) y me estremezco de ver los rayones en el suelo por las frenadas de los que van adelante al entrar a una curva. En alguna oportunidad alcanzo a ver el velocímetro de la bici y registró hasta 46 km/hr en algunas partes. Hay uno que otro lugar donde jorobitas del terreno nos dan oportunidad de dar alguno que otro salto. Termina la bajada y enfilamos al siguiente punto.

10:15 Llegamos al pueblo de Álamos, hasta aquí acumulamos 29 km de hoy y 111 desde que arrancamos ayer. Yo vengo con el grupo puntero, pero al salir del pueblo se me ponchó una llanta. Me detengo a repararla, el grupo continúa. La mayor parte me ha pasado mientras consigo terminar de reparar la llanta.

10:30 Me pica el orgullo porque no quiero quedarme al final del grupo, arranco y apresuro el paso; sacando cuentas sólo faltaban dos por rebasarme. De nuevo estoy solo, pero poco a poco voy alcanzando a algunos de los que me rebasaron mientras arreglaba la llanta. A los que alcancé los fui dejando atrás porque realmente voy a muy buen paso, más adelante alcanzo a dos que se pegaron y juntos seguimos avanzando a ritmo que yo voy imponiendo.

11:25 Alcanzamos a uno de los carros que se detuvo para esperar a los que venimos de atrás. Nos detenemos a comer algo y rellenar las botellas con gatorade; nos dicen que faltan 15 km más a Ures.

11:30 Proseguimos no se de donde sacamos fuerzas para continuar con este ritmo, para ser tracería y en las condiciones que está llegamos a alcanzara en tramos hasta 30 km/hr. No se me despegan los últimos dos que alcancé.

12:10 ¡Bienvenidos a Ures! Kilometraje hasta aquí: el de hoy 62 km acumulado desde Hermosillo 159. El receso aquí se alarga un poco porque para continuar por esta carretera siendo domingo es necesario mantenernos en un bloque sólido con un carro enfrente y otro detrás de nosotros. De nuevo aprovechamos para comer, hidratarnos, rellenar las botellas con gatorade y las mochilas con agua. Me comunico con Lillian para confirmar la hora en que llegaremos al punto final del recorrido en el viñedo “El Jarrito” de nuestro amigo Jorge Rivas, que también viene pedaleando. Estimamos salir de Ures a la 1:00 y llegar al Jarrito a las 3:00.

12:50 No terminamos de agruparnos y organizar la continuación, uno que otro optó por no hacer la última etapa en la bici, total que saldremos 11 ciclistas.

1:20 Por fin parece que podemos arrancar pronto. Llamo a Lillian de nuevo ahora el pronóstico es que llegaremos al Jarrito a las 3:30.

1:30 ¡Arrancan! Ahí vamos, falta el último jalón, son +/- 60 km mas para terminar. Se supone que el camino adelante es plano y de bajada, la realidad es que aparecieron algunas cuestas que sufrimos para subir.

2:30 Ya alcanzamos el punto más alto de este tramo, ahora sí de aquí en adelante ya no habrá subidas difíciles, prácticamente será todo plano; lo que sí se rinde uno más, sólo quedamos 10 aferrados a las bicis pedaleando.

3:25 Ya llegamos ala desviación que nos llevará al destino final del evento, algunos todavía pretender lanzar una ofensiva para llegar en la punta, sacamos fuerzas del tuétano y hacemos un último esfuerzo para alcanzar la meta…

3:30 ¡MISIÓN CUMPLIDA ¡ El Jarrito a la vista no fui el primero en llegar, pero les aseguro que entre con la bola del frente. Hasta aquí acumulamos por este día de hoy 119 km en 5 horas 10 minutos y por el total 220 km en 10 horas y 40 minutos efectivos pedaleando, apenas nos podemos sostener, alcanzamos sillas, la manguera del agua, lo que queda de reservas de comida y yo sólo espero que Lillian y los niños lleguen pronto por mí para ir a la casa a bañarme. Los demás descansarán un rato y subirán las bicis a un remolque para ir recoger sus carros en Hermosillo al lugar de donde salimos.

Ha sido una experiencia muy divertida. Aleccionadora, desde el punto de vista que aprendí a escuchar a mi cuerpo cuando estando al límite de mi reserva me avisó con un intento de calambre el sábado; ya el domingo tomé mis precauciones y aunque hice un gran esfuerzo para alcanzar al grupo siempre me anticipé a un posible calambre, nunca me faltó agua ni comida además la integración con el grupo, la fraternidad y la ayuda que nos brindamos me complace. Tengo mucho que agradecerles a mis amigos y a Lillian por comprenderme y aceptar que me de estas escapadas para disfrutar de este apasionante deporte, del aire libre, del campo y del sol.

Juan Enrique Quintanilla
Tremo Challenge 2003
www.Tremosmtb.org

miércoles, mayo 31, 2000

Un Reto Mas

En realidad nadie tenía muchas ganas de salir ese Sábado, cuando llegué al lugar acostumbrado de reunión Oscar estaba acostado en la banqueta …. dormido … frene despacito para no despertarlo y me senté junto a su bici, a esperar ….

¡¡¡¡¡RRRROOOAARRR…SSHHHRRIIIIIIIII!!!!!! Sonó el carro del Pancho, lo cual por supuesto interrumpió el plácido sueño de Oscar, quién se incorporó sobresaltado … ¡¡¡¿¿¿QUE…QUE…QUIEN???!!! “Calma, calma ya llegó el Pancho” le dije… “Yo creí que ya se habían ido, ya se me hacia que no los encontraba” dijo el Pancho, quién todavía traía la cara hinchada “Es que tuve una pachanga anoche y me desvele ... pero no vengo crudo” aclaró “¿Y el Rolando?” preguntó…“No se” dije “Déjame ver si ya viene” “SSHHRGG …. SSHHRGG … Rolando …Rolando…SSHHRRGG…RRoolaanndoo…..¿me escuchas?” … silencio …. “Rolando … Rolando … do you copy?…SSSHHHRRGGG” nota: ese ruido raro es la estática de los radios… “¿D..n...e..s…tan?” contestó, “aquí donde siempre ... nomás te estamos esperando a ti (como siempre)”…. “v..y por la g.s..l..nera” nota: cabe aclarar que la recepción de los radios no es muy buena… “apúrate porque el Oscar se va a volver a dormir” cinco minutos después apareció Rolando quién no tuvo misericordia y nos despertó a todos sin miramientos.

Una vez todos despiertos y no muy decididos emprendimos el paseo… “¿por donde le damos?”… fue la primera pregunta “pos’ no sé tu dale”…fue la respuesta y el azar nos llevó al cimarrón … o no se si sería un intento del inconsciente por quitarnos la flojera o la confirmación de nuestra obsesión masoquista, la ruta del cimarrón es la ruta mas corta pero la más técnica, más pesada y la más peligrosa, poseedora de la bajada más temida por todos los mountain bikers que frecuentan los cerros del Bachoco (su record conocido es de 4 clavículas fracturadas).

A pesar de nuestro gran entrenamiento y nuestra buena condición física las paradas fueron frecuentes…. - ¿¡¡Como Pancho no te has ponchado!!??- fue el tema que se tocó en la primera parada (300 mts. Después de haber empezado la ruta) “ no” contestó “es que le puse una chutama antiponchaduras a la cámara” … “-¡¡¡ALELUYA!!!” dijimos todos al unísono. Seguimos por el camino a duras penas, la pista estaba hecha pedazos, hacia mucho tiempo que no se le daba mantenimiento lo cual hacia más penoso nuestro avance.

Después de unas subidas que nos tronaron el hígado se efectuó la segunda parada “Oye pancho, ¿quién fue a la fiesta de anoche?” fue como empezó la conversación del segundo receso “¡¡AAAHHHH!!…Pos’ ya saben quién” dijo …” “¡¡¡NOOOO!!” dijimos todos… ”Y….¿cómo se veía?” … “pos’ muy bien” contestó y después se suscitaron varios comentarios que omitimos en este artículo por ser muy explícitos y de contenido no apto para todo público.

Posteriormente a las subidas, empezaron las bajadas (¿apoco?) todos bajamos bien y el ánimo se empezaba a sentir más competitivo cuando….¡¡SAZ!!…la bajada del cimarrón …el que llegó primero les grito a los demás “mejor párense que está muy fea” (esta bajada tiene una longitud aproximada de 30 metros con un ángulo de 45°, llena de piedras sueltas del tamaño de un melón….chico, escalones de piedra maciza y arena al final), cabe aclarar que no nos dio miedo, pero el Sergio no traía su bicicleta de doble suspensión, el Oscar perdió la concentración cuando freno el Sergio, el Rolando dijo “yo si la bajo pero ahorita no tengo ganas” y el Pancho, pos’ andaba desvelado, todos bajamos a pié y nos sentamos en el primer arbolito que vimos…repasando una y otra vez los comentarios suscitados en la segunda parada.

Cuando el tema anterior se agotó empezamos a buscar diversos temas como pretexto para no continuar pedaleando…en esa desesperada búsqueda el Pancho pregunto “¿quién sabe donde se estrello el avión de Mc Donald´s?” (hace como 8 años en una madrugada fría, con neblina y lluvia, se estrelló un avión en el que venían algunos ejecutivos de esta empresa a hacer las negociaciones para establecer esa franquicia en nuestra ciudad). “Mi compadre dice que se estrelló en este cerro” dijo Sergio señalando el cerro más alto de la pequeña sierra del Bachoco, “hay que ir a buscarlo” dijo alguien “a mí me dijeron que esta como a 100 metros del ojo de agua” dijo Rolando JA-JA-JA-JA reímos todos al unísono en el área no se veía una mendiga verdolaga verde y el Rolando nos decía que había un ojo de agua “¿qué no saben que quiere decir Bachoco?” pregunto “no sé, ¿algo de pollo?” dijo el Pancho “ ¡¡No cawn’ !! Quiere decir agua amarga…o agua sucia o…una madre así” dijo Rolando “además me dijeron que había pinturas rupestres” agregó…… “¡¡¡¡JUA-JUA-JA-JA-JA-JA-JA!!!!!!” nunca hubiera dicho eso el Pancho casi se desmaya del ataque de risa que le dio, después de que logramos controlar las involuntarias contracciones provocadas por la risa, alguien dijo “jaja…no ya fuera de onda…jajaja…si deberíamos de ir…jijiji…jajaja …¿cuándo vamos?”… “pos’ vamos pasado mañana, que es puente”… “¿que no íbamos a ir a la cueva de santa Martha?”… “no, a la cueva vamos después, vamos a buscar el avión antes de que haga más calor” … “si, me parece buena idea”.

(1° de mayo del 2000)
El primero en llegar al lugar de la cita fue el Pancho, después llegaron Oscar y Rolando, el último en salir fue Sergio…y eso que el punto de reunión era su casa. El atuendo de la mayoría estaba conformado por una camiseta de algodón (tipo t-shirt), un pantalón de mezclilla, zapatos de montaña, bastante agua y un buen lonche (o como dicen nuestros primos lunch), pero cuando salió Sergio todos quedaron boquiabiertos … vestía un pantalón verde camuflajeado …lleno de bolsas, un cinturón ancho del cual colgaba un cuchillo de cacería….casi como el de Rambo, en el cual traía una brújula lensática , unas madrolas para hacer lumbre incluso cuando este lloviendo, un micro equipo de pesca, una micro piedra de afilar con capacidad para afilar un machete oaxaqueño … entre otras curiosidades, enseguida de este maravilloso cuchillo llevaba una navaja suiza, en la cabeza llevaba atado un pañuelo con el camuflaje que usaron los gringos en la guerra del golfo y unos lentes oakley (bueno…una buena imitación, pues), “¡¡¡pos’ a donde vas!!!” le dijeron todos … “es que así me vestía cuando iba de cacería”… “-¡¡¡pos si wey, pero nos va a agarrar la policía o peor aún ….la judicial!!!”…. “no se preocupen no hay pex” dijo. Otro sujeto que llamaba la atención era Oscar y no por su atuendo, sino porque portaba una mochila como de un metro de alto por 50 de ancho, la cual nunca supimos de que estaba llena, pero si traía un mapa topográfico de toda la región y …también una brújula (se ve que le agarramos miedo a las perdidas ¿no?).

“Bueno, pues … vámonos” y emprendimos La jornada. Llegamos a las faldas de la pequeña cordillera que teníamos que escalar estacionamos el carro y empezamos a subir, primero un cerrito, después otro no tan chiquito y después otro más grande que el anterior, íbamos a muy buen paso, estábamos subiendo por el flanco oeste del cerro y era muy temprano por consecuencia nos protegía la fresca sombra del inmenso cerro, “¡uta mais esto está bien pelada!”… “si se me hace que nos vamos a quedar con ganas … nos la vamos a aventar bien rápido” eran los comentarios que se oían en el grupo, de repente Oscar, quién iba al frente grito “¡ EN LA MAD…UNA VIBORA”! al mismo tiempo que lo veíamos ejecutar una acrobacia como las que se ven en las películas de Bruce Lee o Jackie Chan “¿DÓNDE?” preguntamos mientras evitábamos movernos “ahí va, ahí va la cab…” y si en efecto la pobre vibora iba despavorida igual de asustada en sentido contrario a nosotros, después de recobrar la compostura proseguimos nuestra travesía.

Nadie había tomado agua, nadie quería descansar y todos íbamos muy contentos. Después de aproximadamente una hora de subir y subir llegamos a la cima de la parte más alta del Cerro (en ese momento Sergio se quitó el pañuelo de tormenta del desierto y sacó de una de sus múltiples bolsas una bandana con camuflage como el que se usó al principio de la guerra de Viet-Nam y se la amarró en la cabeza. Nota bandana es como un pañuelo grande).

Al Sur veíamos el valle donde esta asentada la Ciudad de Hermosillo, al Norte la continuación de la cordillera que se perdía en el horizonte, al Este otro gran valle limitado en la distancia por una sierra aun más alta y al Oeste… al Oeste…no se, nunca volteamos para allá. En esa hora subimos aproximadamente de 260 a 600 mts. Sobre el nivel del mar, ahora solo nos faltaba empezar a bajar del otro lado y empezar a localizar la punta con la que de acuerdo a nuestros cáculos se había estrellado el avión. Nos sentamos en un montón de piedras y empezamos a disfrutar el paisaje y a hacer conjeturas sobre cual sería el mejor lugar para bajar.

De repente el Pancho gritó “¡MIREN…AHÍ HAY UNA BANDERA!, eso quiere decir que…alguien estuvo aquí antes que nosotros”, dijo en tono pensativo, todos, menos el Pancho, nos volteamos a ver en silencio, pero si, en efecto abajo hacia el Noreste se veía un cerrito coronado con una bandera blanca “probablemente ahí se encuentre el accidente” comentamos y comenzamos el descenso, un poco accidentado por cierto, pues la pendiente estaba demasiado empinada y llena de piedras sueltas, por suerte nadie se cayó, ni el Rolando, quién no hay salida que no caiga sentado en un sibiri (cactáceas espinosa muy parecida a la cholla). Cuando llegamos al lugar nos dimos cuenta de que no se encontraban ningunos restos del famoso avión y de que la bandera decía TELMEX , “hay que ponerle BANAMEX” dijo el Pancho, tratamos de disuadirlo y empezamos a observar las puntas de los cerros que ahora nos quedaban hacia el Oeste, tratando de localizar algún indicio del accidente.

El solecito empezaba a calentar, ya no estábamos al cobijo de la bondadosa sombra del cerro y aprovechamos la parada para tomar un poco de agua, un poco de alimento y Oscar sacó su detallado mapa de la región, el cual tenía más datos y símbolos que el calendario Azteca y su brújula lensática, todos los veíamos en silencio, pensamos “ no, este cawn’ a sido scout toda su vida seguramente con esa brújula y el mapa nos va a dar nuestra posición mejor que un GPS (Global Positionig System)” y Rolando fue el que rompió el silencio “hasta que voy a aprender como se usa una brújula, a ver Oscar ¿como se usa eso?” Oscar dijo “¡sepa la ch…pero no creo que sea muy difícil, he visto que en las películas las ponen así…” dijo mientras trataba de equilibrar la mendiga brújula sobre el mapa y a su vez sobre una piedra mientras al mismo tiempo se comía un plátano. Dejamos de prestarle atención a Oscar quién seguía muy ocupado haciendo maniobras con la brújula, el mapa y … el plátano.

Seguimos bajando hasta el cañón que nacía como resultado de la unión de las faldas de los varios cerros que formaban la sierrita, en la bajada Rolando nos dijo “yo me voy a ir por este otro lado y a ver quien llega más rápido a aquellas piedras blancas” y se perdió entre la maleza, Oscar y Sergio siguieron hacia Suroeste y el Pancho permaneció parado viendo como se alejaban, Rolando por un lado y Oscar y Sergio por el otro, mientras dudaba “con quién me voy…con quién me voy” y por fin decidió “por este lado van más” mientras enfilaba hacia el camino que habían tomado Oscar y Sergio y murmuraba al mismo tiempo “así las posibilidades de sobrevivir son mayores” . Con la intención de llegar primero y de ganarle a Rolando el grupo de tres salieron en friega pero el ritmo no les duró mucho, pues al llegar al cauce de un arroyo Sergio se estampo con un nopal y se llenó de alguates (pequeñas espinitas que tienen…pues, los nopales) el brazo derecho y parte del hombro, después de 10 minutos aproximadamente, Oscar terminaba de sacarle la última espina a Sergio y el grupo continuó la marcha.

5 minutos después llegamos al montón de rocas blancas, pero…no estaba Rolando… “Rolando…SSHHRRGG…¿me escuchas?” le llamó Sergio “¿qué pasó wey ontas’?” contestó “pos’ en las piedras blancas”… “ ¡a cawn’…yo también”… “ apaga el radio y gritame” le dijo Sergio “AAAAAAQUUIIIIII ESSSSSTOYYYYY” se oyó en la distancia, Oscar y Sergio se subieron a la parte más alta de las famosas piedras blancas para ver si veían a Rolando, hacia el Este como a 300 mts. Vimos que en OTRO montón de piedras blancas “PRENNNDEEE EL RADIOOOO” le grito Sergio “Sergio…¿me escuchas? SSHHHRRGGG” … “si, vente para acá”… “no, ustedes vénganse para acá” … “no, tu” … “no ustedes” … después de discutir como media hora quién se iba a donde, decidimos encontrarnos en el punto medio y continuar el camino hacia el fin del cañón.

El sol estaba cada vez más inmisericorde, ya no se veía el mismo entusiasmo con el que empezamos en aquellas caras, había tramos en los que caminábamos en silencio y precisamente fue en uno de esos cuando la voz de Rolando rompió el silencio y a todo pulmón y con tono militar empezó a cantar “¡¡I DONT KNOW BUT I´VE BEEN TOLD… THAT ESQUIMO PUSSY IS MIGHTY COLD!! … THIS IS MY WEAPON THIS IS MY GUN …THIS IS FOR FIGHTING AND THIS IS FOR FUN” repitiendo las frases una y otra vez y tocándose diferentes partes del cuerpo, pensamos que era con el ánimo de inspirarnos a seguir adelante, pero pienso que más bien eran los efectos del choque de calor que en ese momento estaba sufriendo, el agua que al inicio era un delicioso fluido abundante y frío por la gran cantidad de hielo que habíamos puesto en las cantimploras, era ahora un escaso caldo con sabor a plástico.

Continuamos caminando, la verdad ya se nos había olvidado a que habíamos ido ¡EL CALOR ESTABA DE LA FREGADA! Sergio ya no traía su bandana en la cabeza ahora se había puesto un sombrero camuflajeado de tela (tipo fuerzas especiales).

Llegamos hasta un arroyito que subía por el nacimiento del cañón y lo seguimos, a parte de la sed el hambre se había empezado a manifestar … “¿Pancho en caso de que te murieras…nos das chanza de que te comamos?” dijo Oscar, quién creo que había visto la película de los sobrevivientes de los Andes, el Pancho, que es moreno se puso blanco… “¡NO WEY!, tas´ loco me tiene que enterrar completo” … “Andale Pancho, nomas’ un pedacito” … “¡NO ni mais!” y en eso estaban cuando…alguien grito “¡AHÍ ESTA!” … “¿EL AVION? ¿DÓNDE?”… “ No cawn’…¡EL OJO DE AGUA!” … “¿¿¡¡DONDE!!??”… “Ahí, en frente”, en efecto como a 5 metros de nosotros se encontraba un manantial en donde se apreciaba claramente como el agua brotaba de una fina ranura en las rocas, el agua que brotaba lejos de ser un gran caudal era un triste hilito de agua que casi no se veía debido a la gran cantidad de abejas que se apretujaban unas contra otras tratando de saciar su sed en aquel precario oasis. El hilo de agua llenaba un depósito natural que la erosión había hecho en la piedra y este contenía gran cantidad e agua, solo que la higiene, pureza y sobre todo olor dejaban mucho que desear, pero en fin ¡ahí estaba! ¡¡¡Rolando tenía razón!!!

Los ánimos se renovaron y hubo comentarios y risas “Yo siempre creí en el Rolando” dijo alguien “Si…después de todo no es tan despistado” . Empezamos a explorar el lugar el cual estaba rodeado de grandes rocas de una sola pieza y no bien habíamos salido de la sorpresa cuando Rolando grito “¡¡¡LAS PINTURAS…AQUÍ ESTAN LAS PINTURAS!!!” salimos en friega y vimos que Rolando estaba arriba de una roca la cual era la entrada de una cueva y ¡EN EFECTO! En la entrada de la caverna de apreciaban aunque un poco borrados por le paso del tiempo algunos caracteres y figuras grabadas en un pigmento negro.

Por supuesto que no faltó la pregunta “¿qué querrá decir?” … “mira … Pancho …” dijo Oscar “ mmmmm…el… el que … entre…en esta cueva… está …está…condenado a …a…a…morir” ¡¡¡SOCK!!! Se oyó dentro de la cueva seguido de una exclamación “¡¡¡HIJUESU…!”$#%/&&@@!!!…No manches ¿eso dice? ¿cómo sabes? Heeee es puro pex tuyo ¿Verda’?” dijo Sergio quién salió despavorido de la cueva sobandose la cabeza, este momento hizo que todos nos olvidáramos por un momento del calorón, la sed y el hambre.

Estuvimos explorando el área por aproximadamente media hora, subiendo y bajando piedras buscando restos de la antigua civilización que supusimos vivió ahí, pero…no encontramos nada “que weyes ¿no? … como se les ocurrió vivir aquí estando tan cerquita de Hermosillo” comentó alguien.

Eran aproximadamente las 11:30 de la mañana, llevábamos aproximadamente 4 horas de caminar entre cerros y Sergio comentó “saben que hay que apretar el paso para que no nos agarre el calor de mediodía de este lado del cerro” y comenzamos nuevamente a subir, aunque esta vez no escalaríamos por la parte más alta si era un buen tramo el que nos faltaba de subida y eso aunado a la sed y el calor complicaba geométricamente la tarea. Como a las 12:00 estábamos llegando a la cima desde ahí podíamos ver la ciudad de Hermosillo en todo su esplendor , muy lejos todavía pero ya se veía. El sol estaba en su cenit (o sea en mero en medio) y tratamos de guarecernos en la escasa sombra de un sahuaro para descansar un poco y comer.
Oscar empezó a escarbar en su mochilota y sacó algunas frutas y unos deliciosos tacos, Sergio y Rolando sacaron pizza de peperoni de las bolsas de sus pantalones y el Pancho… Pancho no saco nada porque no llevó lonche. Comimos semi amontonados tratando de aprovechar al máximo la precaria sombra del austero sahuaro. Después de la comida tratamos de descansar un poco, pero la posición de nuestros contorsionados cuerpos, que trataban de aprovechar la sombra, no nos lo permitió por completo. Por fin alguien se animó y dijo “Ok mejor ya vámonos ya va a ser la 1:00 y tengo que recoger al Iván y ahora no quiero que me vaya como me fue el otro día…mi suegra ya se contentó”, nos levantamos, nos estiramos y nos preparamos a continuar, caminamos unos cuantos metros y cuando vimos lo que había mas adelante ¡¡NOS QUISIMOS MORIR!! Detrás de unas piedras (las cuales nos obstruían la visibilidad desde donde estábamos) ¡¡se encontraba un mezquite del tamaño del mundo con una sombra como de 20 metros cuadrados!! En la sombra había piedras las cuales podrían haber hecho perfectamente las veces de banquitos y mesas y no había espinas en el suelo, vimos en silencio aquel espectáculo por unos momentos y sin cruzar palabra continuamos nuestro camino.

La bajada fue mucho más rápida, Rolando demostró mucho mayor condición a pié que en la bici, pues fue el primero en llegar al carro, Sergio y Oscar traían las rodillas hechas pedazos y el pancho tenía mucha sed.

Cuándo llegamos al carro Rolando ya estaba sentado en la sombra, el Oscar comentó “¡miren que bien todavía me sobro un litro de agua!” al Pancho le quiso dar el soponcio y le arrebató el agua y se la tomó toda. Después que el Pancho sacio su sed rápidamente nos subimos al pick up (todos en la cabina, una manada completa de leones no olía más feo que nosotros) y emprendimos el regreso a nuestra ciudad, no encontramos el avión pero si encontramos el ojo de agua y las pinturas rupestres, en el camino ya íbamos planeando la próxima salida …la cueva de Santa Martha.

mayo 2000
tremosmtb

domingo, octubre 31, 1999

Un pequeño reto, "presa El Molinito"

El hecho de proponerse una meta y alcanzarla, es de gran importancia; Ese llegar a la cima (¿o al HOSPITAL CIMA?) como se dice, nos hace sentir que se puede lograr lo que uno se propone. Este es el caso de un pequeño reto que nos propusimos 6 compañeros consumados mountain bikers.- Sergio Quiroz, Rolando Vélez, Carlos Urquidez, Fernando Mendivil, Francisco Valencia y Oscar Palacios.

El reto era llegar a la Presa "El Molinito", en bicicleta de montaña, saliendo del parque de La Sauceda bastante simple y relajante, pensábamos hacer el recorrido a mas tardar en 3 ó 3 ½ horas. La aventura empieza el día sábado 9 de Octubre, la idea original era reunirnos a las 6:30 de la mañana, para salir a las siete, pero debido a la heterogeneidad del grupo, como siempre, algo pasa y vinimos saliendo como a las 7:30 A.M.

El plan original contemplaba el atravesar la presa por su diámetro y llegar a la Mesa del Seri, pero ¡¡ZAZ!! ¡¡QUE VA TENIENDO AGUA LA PRESA!! Entonces recurrimos al guía de la expedición "¡¡¡Pancho ¿que hacemos?!!!" "Pues no conozco muy bien, pero podemos irnos por la orilla de la presa, hay un camino muy bueno por ahí", así que bajamos por el vaso de la presa y fuimos bordeándola por el camino "BUENO" por la parte sur hasta llegar a la vía del tren a la cual llegamos casi imposibilitados para seguir debido a la cantidad de espinas, rasguños y picaduras de las diferentes especies de insectos ponzoñosos de la región.

Una vez en la vía del tren el Dr. Valencia (el Pancho) dice: " ya casi estamos en la Mesa del Seri, vamonos por arriba de la vía y llegaremos más rápido" después de aproximadamente 18 "rápidos" kms. reacomodamos todos los huesos sueltos de nuestro esqueleto (por los durmientes de la vía), hasta toparnos con el camino a la Mesa del Seri.

La Mesa del Seri era nuestro primer punto en el itinerario. Fue ese momento cuando vimos un letrero que decía que la distancia era de ¡¡¡8 Kms!!! (Yo la verdad ya tenia ganas de regresarme a ver las caricaturas).

El camino estaba pavimentado por lo que fue muy fácil llegar. Ya en la Mesa lo primero que hicimos fue hacer una pequeña parada técnica, que consistió el llegar al primer changarro que viéramos a tomarnos unas sodas y departir amablemente con una turba de mocosos que se arremolinaro alrededor nuestro al ver nuestros extraños atuendos y vehículos (como quiera que sea dejamos buenos amigo ahí, el Churi, el Meño y el Güero-Ruso, por mencionar algunos).

En este momento se oían los comentarios tal ves en serio o a nivel de broma de regresarnos a Hermosillo. Eran apenas las 9:20 de la mañana y llevábamos recorridos aproximadamente 25 kms, entonces empezamos a preguntarle a la gente del pueblo la distancia aproximada al molinito, a lo que nos contestaban con ese acento característico de pueblo.- "No pos' si... todavía les faltan como 15 kms, pero el camino esta muy malo", " ¡Ha! No importa con las bicicletas que tenemos eso es pan comido" fue nuestra respuesta.

Una vez emprendido de nuevo el recorrido, y como a 3 kms de haber salido del pueblo, logramos divisar los cerros que forman la presa, Sergio dice" Ven ahí están los cerros ya faltan como cinco kms", en ese momento tuvimos nuestro primer imprevisto, ya que la bicicleta de Pancho se poncho, entonces tomamos un pequeño descanso obligatorio. En ese momento se empezaba a apreciar un ligero gesto de desesperación en el rostro de Sergio Quiroz (eran aproximadamente las 10:30 horas).

Una vez reparada la bicicleta (¡¡COMO A LAS 11:00 AM!!), Panchito procedió a levantar todo el montón de herramientas, fierritos y piezas que le quitó a su bici, despertamos a Fernando y Oscar (quienes creo que tenían pesadillas) y seguimos nuestro recorrido, pero...esos cinco kilómetros que habíamos pronosticado, cada vez se hacían mas largos, y el sol ya pegaba duro y nuestras reservas de agua ya estaban muy bajas, en la retaguardia del grupo se escucho una voz cavernosa que decía "se me esta cerrando la garganta...si me desmayo... no me vayan a dejar", todos volteamos, era Carlos, venia con los ojos cerrados pero pedaleando a buen ritmo, así que decidimos seguir. Pasamos por un pequeño pueblo llamado San Bartolo (muy cosmopolita, por cierto) pero decidimos no pararnos. Algunos penosos kilómetros más adelante llegamos a un ranchito que estaba a un lado del camino, nos paramos a recargar agua.

No se como nos vería la señora del rancho que nos dijo, "No le hace que desperdicien “l'agua heshense” encima, “mojasen” la cabeza, luego conseguimos más" y ya cuando nos preparábamos a partir salió de un cuartito con una bolsita llena de tacos de queso fresco en tortillas de harina, ambos hechos por ella "delen al mushasho que anda hablando chistoso, no le vaya a dar un baguido" dijo refiriéndose al Carlos.

En ese momento recuerdo que algunos de nosotros ya sentíamos un fuerte dolor en los muslos (Oscar y Pancho), en otros se acentuaba aquel ligero gesto de desesperación que hacia rato había aparecido, pero el caso mas extraño era el de Fernando quién se veía...entero, enterito, gritaba, reía, corría, como ... como ... drogado ..., en fin, pero estábamos dispuestos a cumplir nuestra meta.

Una vez de nuevo en nuestra ruta, el camino comenzó a jugarnos una broma bastante pesada, ya que de tierra firme se convirtió en una pesada pista de arena. Llevábamos aproximadamente 38 kilómetros cuando salimos al río Sonora. En ese punto ya podíamos ver claramente la cortina de la presa, a la que se nos hizo bastante fácil llegar siguiendo a contracorriente el cauce del río. Entonces el paisaje cambio totalmente, ya que de estar viendo mezquites todo el camino, empezamos a ver álamos y agua ... mucha agua.

Al llegar a la orilla del río el impulso natural fue evitar el agua y rodearla con las bicicletas, todos ibamos por la rivera cuando nos sorprendió un ¡¡¡SPLASH...PLUSH, PLUSH, PLUSH, PLUSH!!!, era Fernando, quién o, no vió el agua, o le valio grillo, iva con el agua hasta las rodillas pedaleando, nos paramos a verlo, sorprendidos.

Cuando el agua le llego a la cintura lanzó un grito "¡¡¡UUUUHHHHH!!!" y se dejo caer de lado al agua, nosotros lo veíamos y nos veíamos uno al otro...sorprendidos. Salio del agua se paro y grito "¿DONDE ESTA MI BICICLETA?" "esta abajo del agua Fernando" respondimos al unísono.

Pensamos que independientemente de la locura del Fernando era buena idea darse un chapuzón y fue Sergio quién le siguió, después Carlos (quién ya había abierto los ojos y empezaba a recuperar la voz), después siguieron Oscar y Rolando. Este último tenía escasos 10 minutos en el agua cuando grito "¡¡¡AAAAAAGGGGGG...SANGUIJUELASSS...AAYYY MI PIERNA!!!" "¡¡¡A VER!! dijo Sergio sacando su afilada navaja suiza "no seas güey es una hojita de árbol" dijo decepcionado.

Después de este baño y de tranquilizar a Rolando nos dimos cuenta que teníamos hambre y fue cuando engullimos los susodichos taquitos de queso. El agua estaba deliciosa, la temperatura de esta era bastante fría. Una vez de nuevo en el recorrido por ahí oí comentar a alguien…"Parece increíble que estos paisajes sean de Sonora y estén a 40 kms de Hermosillo".

Había momentos en los que el agua nos llegaba a la cintura, y por fin ahí estaba, la cortina, habíamos llegado a la presa, por lo que la prueba estaba superada, pero todavía existía un pequeño detalle.- ESTABAMOS A LA MITAD DEL CAMINO OOOOOOOH, todavía nos faltaba todo el regreso. "¡Ok! vamos a seguirle" dijo alguien y emprendimos el camino en parte por el agua y donde estaba seco, pues, por ahí.

Una vez que alcanzamos terreno sólido (o semi-sólido pues era pura arena) empezamos a caminar empujando las bicicletas, habíamos caminado como 50 metros cuando el Pancho dice en tono gracioso "¿a que ni saben que? otra vez estoy ponchado" "#$%&%!"!!)/&%&$%%%$%&$$##$#&&" se escucho por ahí.

Aquel ligero gesto de desesperación que había iniciado en el rostro de Sergio durante la primer ponchada era ya una verdadera mueca (pues debería haber recogido a su hijo de casa de su suegra a las 10:00 mas tardar y ahora tenía una bronca con su suegra, su mujer y hasta con su hijo), por lo cual se adelanto sin importarle mucho la cohesión del grupo.

Oscar, Sergio, Carlos y Fernando fueron los primeros en llegar a la casita que esta abajo de la cortina de la presa, al concentrarse el grupo empezaron las preguntas lógicas "¿y el Rolando...y el Pancho?" y como siempre hay alguien que contesta "yo creo que se quedaron arreglando la bici"

"PAAAANNNCCCHHHOOOOOOO ... ROOOLLLAAANNNDDDOOOOOOOO", ... nada "PAAANNNCCCHHHOOOOO" .... "quuueeeeeeee" ... "¿QUUUUEEEE PAAASSSOOOOOOO?" ... "essstttoooyyy arrreeeggglllaaannndddooo laaa llaaannntttaaa" "yaaaaa ennncccooonnntttrrreee unnn hoooyyyooo" ... "BUUUUEEENNNOOO, APPPUUURRRAAATTTEEE".

Para entonces ya eran cerca de las dos de la tarde, después de las 2:15 "PAAANNNCCCHHHOOO, ¿QUUUEEE PAAASSSOOO?"..."yaaa lleeevvvooo 3 hoooyyyooosss" ... a las 2:30 ... "$%&$#"?¡!, PAAANNNCCCHHHOOO" ... "yaaa ennncccooonnntttrrreee otttrrrooo" ... Sergio se revolcaba de la desesperación.

Rolando llego antes que el Panchito y cuando al fin el grupo estuvo reunido decidimos reanudar el camino. A la salida de la presa nos encontramos a Mariano un lugareño como de 11 años en una bicicleta un poco menos sofisticada que las nuestras y le preguntamos "¿para donde esta el Molino de Camou?" a lo que contestó muy concretamente "para allá" dijo moviendo la cabeza hacia un lugar indefinido "haaa" dijo Rolando "y esta muy lejos" ... "no" contesto "ok" dijo Rolando "caminando como cuanto tiempo haces" ... "pos, depende que tan recio camines" contesto Mariano, Carlos y Pancho sujetaron a Rolando para que este no arremetiera contra el mocoso.

Tomamos el camino que nos pareció más apropiado.Después de aproximadamente dos kilómetros de la presa llegamos al Molino de Camou, un pueblito como de 2000 habitantes, detrás de nosotros llegó Mariano, nos rebaso y se metió en la que creo era su casa, le pedimos unos limones y agua (no, no hicimos limonada) y le preguntamos "oye, ¿no hay camión de aquí a Hermosillo?" ... "si" contestó "¿donde lo podemos tomar?" ... "en el llanito" ... "¡¡¡¿¿¿DONDE %&$#/") (?! ESTA EL $%#"&/!?&¡ LLANITO???!!!" dijo Rolando, Sergio Calmo a Rolando y le dijo a Mariano "no te preocupes m'ijo, no le hagas caso ¿nos puedes llevar al llanito?" Mariano dijo "si" y nos llevo.

Acabábamos de llegar al dichosos llanito cuando vimos que se acercaba una nube de polvo, a medida que se acercaba empezó a tomar la forma de un camión urbano, nuestros ojos brillaron con ilusión, empezamos a reír, chocábamos las palmas de las manos unos con otros y gritábamos, no nos pudimos esperar y corrimos a alcanzar al camión.

Al vernos el chofer se paro y le preguntamos "¿cuanto cobra el pasaje a Hermosillo?"..."mmm... $9.00 pero esta prohibido subir bicicletas, no los puedo llevar". Nos quedamos parados tragándonos el polvo que levanto el camión al retirarse, el brillo había desaparecido de nuestros ojos.

A Sergio parecía que se la habían mentado, no hablaba, bueno si hablaba decía "esta de la $%&$#&%"...esta de la #$%$#&! " ya no le hacia el calor, ni el cansancio, ni la sed solo murmuraba “hijuela…que le voy a decir a mi vieja”.

El compacto pero desgastado equipo emprendió el camino a Hermosillo. Aun contábamos con la compañía del extrovertido Mariano y Carlos le pregunto “¿por donde salimos a la carretera?”…”por allá” contestó moviendo la cabeza hacia un lugar indefinido, una vez más, así que elegimos una calle x la cual seguimos por aproximadamente 1 km solo para llegar a un basurero en el cual se acababa el camino. Sergio no hizo ningún comentario simplemente dió la media vuelta e inicio el regreso, cuando lo vimos de frente nos dimos cuenta que su rostro había perdido la expresión.

Al inicio de la calle estaba nuestro amigo Mariano esperando que regresáramos. Panchito grito “oigan…estoy ponchado otra vez”…Sergio rompió en llanto.

Nos paramos en un changarrito a arreglar la llanta del Panchito y aprovechar para tomarnos unas sodas. Cuando Panchito empezó a reparar su bicicleta con su característico estilo, se acerco Sergio “¿PORQUE LE QUITAS ESO?…¡ESO NO SE LE QUITA PANCHO!…A VER ECHA PA’ ACA” dijo jalando la llanta con violencia “Sergio…no la vayas a descomponer…estas muy enojado”. Esta vez arreglamos la llanta como en 10 minutos.

Después de arreglada la llanta buscamos otra calle ya sin preguntarle a nadie y después de aproximadamente dos kms salimos ¡por fin a la carretera! Específicamente en el km 16 (del molinito a San Pedro el Saucito), esos momentos eran de gran desesperación porque era la hora de mas calor (Aproximadamente las tres de la tarde), y estábamos todavía bastante retirados de Hermosillo, el ambiente entre nosotros mismos estaba muy tenso, algunos de nosotros ya estaban muy agotados, y ya no podíamos perder tiempo, entonces decidimos meterle velocidad.

Para no hacer más largo esto todos llegamos a San Pedro, unos antes y otros después, los que llegaron antes estaban trepados en un Pick Up Chevrolet 72’ (más o menos) a las puertas de un hermoso expendio de la tecate y los que llegaron después, pues hicieron que los que estaban trepados se bajaran para reacomodar las bicicletas.

Después de aproximadamente 30 minutos y 4 cahuamas emprendimos el camino a Hermosillo eran cerca de la 4:00 p.m., el brillo había regresado a nuestros ojos, Todos habíamos vuelto a sonreír y bromeábamos, a excepción de…Fernando, ya no reía ni gritaba, su euforia se había esfumado e incluso se le había manifestado una jaqueca terrible, como…en una cruda.

Cansadísimos pero colmados de satisfacción terminamos nuestra gran aventura de ese fin de semana, a la que decíamos en tono de broma que no queríamos volver a ver una bicicleta por lo menos en un mes. Las caras polvorientas y quemadas reían de las cosas chuscas que habíamos vivido, pero todos con la satisfacción de que habíamos cumplido con la meta que nos habíamos propuesto.

Octubre 1999
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